En todas las casas y todas las familias, al menos las de antes, había fechas señaladas que no eran tan "obvias", fuera de Navidades o cumpleaños directos.
Días que para nuestros mayores había un recuerdo especial, un nombre, un algo.
Seguro que si pensáis encontráis alguno.
O no, que igual es una de esas mías de generalizar.
Pues en mi casa sí.
8 de agosto.
"San Ito".
Ito era mi abuelo, el padre de mi madre.
Y por descarte "Ita" era mi abuela.
Así llamábamos a mis abuelos materrnos, nosotras y también mis padres.
Evidentemente venía de "abuelito" "abuelita" pero por algún motivo que no aseguro al 100% pero diría que a mi madre le sonaban ñoñas esas palabras (sí, mi madre, Sita, era muy suya, tenía muy muy dentro cosas muy diferentes y enérgicas al resto de la humanidad, mucho en formas de hablar, palabras y actos, a mi me encantaba eso), se decidieron acortar en los primeros momentos de la infancia de mi hermana.
Por completar la historia de los nombres, Ito e Ita, -Ciriaco y Florinda- era sólo para mis abuelos maternos, porque los paternos tenían los suyos,"Avi" y "Yaya" (Agustín y María), muy catalán, como ellos.
Pero ambos murieron cuando yo era muy muy chiquitina y como vivían en Barcelona y nosotros en Madrid, nos veíamos muy poco, yo apenas los llamaba porque les conocí muy poquito, más era escuchar hablar de ellos,
Era importante (para mí) poner el contexto, y ya vuelvo al tema.
Que hoy, 8 de agosto, hoy es "San Ito", un día muy señalado e importante en mi familia, porque lo era para mi madre, y lo perpetuó, ambos estaban muy unidos, para ella era la persona más importante y de referencia, así que siempre, hasta el último 8 de agosto de la vida de mi madre, se recordaba y destacaba el cumpleaños del más respetado, admirado y querido de la familia.
Y por eso en mi memoria, sigue siendo un día importante a no tener como uno cualquiera.
Esto breve.
Mi abuelo fue maestro de escuela. De los de antes. Un hombre calvo, gordito, con gafas, bajito, bonachón, culto y tranquilo. Muy enérgico, que muchas veces venía andando a nuestra casa (Cerca del Bernabéu) desde donde vivían (a las afueras, en la carretera de Burgos). Tengo muchos recuerdos suyos, pero para escribir con más tiempo y dedicación ya sea privado o público. Porque hay muchas cosas interesantes que se pueden contar que de él.
De hecho, las contaré, o más bien las haré públicas, porque entre las cosas de mi madre encontré, como un tesoro bien escondido del que nada sabía, un manuscrito suyo titulado "Memorias de un Maestro de Escuela" que publicaré y haré libro porque es una auténtica joya.
Hoy es el día para el recuerdo.
De él, de mi madre, de su vínculo, de lo que estarán comentando "por ahí arriba", para traerles a la memoria, volver a disfrutar un poquito de ellos, de lo importante que es rescatar recuerdos y darles forma, vida, protagonismo; un pensamiento, unas palabras, un escrito una sonrisa, unos latidos del corazón.
Solo he encontrado esta foto en un cumpleñaos mío (muy pocas velas), en papel puede que haya más, pero pocas, porque ni a ellos ni a mi madre les gustaban las fotos.
Sí sé que había una muy antigua en un marco, él sentado en la mesa, en su mesa, la misma que tengo en mi casa con un cariño enorme... Hubiera sido perfecta, pero yo no tengo esa foto, desgraciadamente, aunque está grabada en la memoria, y ahora que lo pienso... quizá le pida a una IA que me la traiga de nuevo a la luz, quien sabe.
Bueno.
Felicidades.
San Ito.
8 de agosto.
Un día que rescata cositas entrañables del fondo de los recuerdos.
Como era costumbre, lanzo un brindis y una mirada al cielo por vosotros, los abuelos, los ancestros, los que hicisteis que fuéramos lo que somos y sin los que, simplemente, no seríamos.