A veces intentas que todo salga cuadrado y bien, y por lo que sea se descuadra y de descojona.
¿O pasa? A mi me ocurre, sí.
Pero no pasa nada, que no cunda el pánico, o que no panda el cúnico, como decía aquel.
Me está ocurriendo ahora en los mails, y no se por qué;
De repente uno se queda sin salir, otro se desmarca de la hora y va por libre, se me cuela un doblete por el camino....
Que a vosotros os da absolutamente igual, lo tengo claro.
(O no, porque de aquí o allá recibo algún comentario o pregunta)
Que "no muere nadie", como decía alguien con quien he trabajado mucho
Pero sí que es lo que puede suceder cuando tienes mil cosas en la cabeza, estás en varios frentes a la vez, o simplemente distracciones, cambios de foco o momentos puntuales que te pica la nariz y el rascarte es tu principal necesidad.
Pues se acepta, se aprende, se atiende y entiende
... Y, ni un mal gesto ni una mala cara.
En la vida no podemos querer controlar todo.
De hecho, a veces, -e incluso a menudo va, os podeis tirar a mi yugular-, un poquito de descontrol, de desorden o de desorganización puede ir hasta bien, porque nos ayuda, primero a reforzar los focos de atención, y segundo baremar si lo que se está haciendo es lo que se quiere o si quizá toca cambio, actualización o una simple revisión
Otras veces puede ser una llamada, un aviso de que hay que pisar el freno o hacer triage de prioridades.
El caso es que todo, TODO lo que nos pasa en la vida, hasta lo más nimio, puede ser una fuente de aprendizaje, de mejora o de aceptación.
Y aceptar, amigos, sea quizá la mejor de las enseñanzas que podamos adquirir y a la que menos caso le hacemos porque no suena tan espectacular.
¡¡Ay amigos... sí... aceptar!!
(tolerar, soportar, asumir... y por qué no "incorporar")